viernes 10 de julio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: A contracorriente

Y de bodas seguimos. Parece que por goleada es el tema que gana, que más quebraderos de cabeza da. Patricia tenía el tema prácticamente controlado, con el estilismo completo en su cabeza, hasta que llegó al tema del bolso... Su look será completamente diferente al habitual, muy tendencia con aires hippies en la tónica de la boda, como comenta en su blog. Sin embargo, a pesar de tener ya el vestido, el peinado y las sandalias; el tema bolso se le escapa. Vamos a ver qué bolso elegir si nuestro look de invitada de boda es de inspiración bohemia.

El estilismo se compone de un vestido largo, ceñido a la cadera con un cinturón en cuero. Las sandalias serán planas, de flecos de ante. En la cabeza lucirá una cinta alrededor de la frente. Con esto, el recurso ideal será una cartera de mano de tamaño medio confeccionada en algún tejido natural. Por ejemplo, la rafia, como la propuesta de TopShop en BolsoBlog. Tampoco está mal el croché o el lamé, como la de Stella McCartney en Yoox.com. Otra opción puede ser el ante.

En cuanto al color, no es necesario en absoluto llevar conjuntado el bolso ni con los zapatos ni coon el cinturón. Sí es recomendable decantarse por un tono que armonice con el conjunto, como los cuero natural, el crudo o las gamas de verdes/azules.

Sería recomendable que además de la cinta en la cabeza eligiera algún complemento más, como un brazalete en el antebrazo, en tonalidades acordes con el cinturón. O un anillo grande en el dedo índice. Para los fríos tardíos, una chaqueta de punto en crudo con brillos en dorado, de largo a la cadera. Que por mucho que vayamos informales, sigue siendo una boda, un evento festivo.

Besísimos.

No se te ocurra: pasarte de informal y que parezca que te has acercado desde el chiringuito dejando un tinto de verano a medias. Piensa también en quién te invita. En el fondo, es su día. Lo ideal es un equilibrio entre lo que ambas deseáis.
Bolso grande, hobo, de colgar, de tela, de cruzar... ninguna opción es válida más que la cartera de mano. Como mucho, con un colgante para llevar en la muñeca.
Cuidado con las cintas en el cabello. Que la frontera entre invitada bohemia y "una moneditaaaa" es muy delicada.
Boleros o toreras. Demasiados cortes: la torera, el cinturón, el largo del vestido...
Pendientes grandes. Ni de bromita. En general los pendientes extraexagerados deberían de ser enterrados por una temporada.
Descuidar pies y manos. Ser hippy es una cosa; parecerlo, otra. Me quedo con parecerlo.
Joyas habituales. Vamos, eso de gran anillo de Galería del Coleccionista no pega nada, pero nada, con este look.

Lo encontrarás en: la cartera azul de rafia es de TopShop y aparece en Bolso Blog. La de lamé en crudo, de Stella McCartney y está en Yoox.com

miércoles 8 de julio de 2009

Working summer

Vestirse para ir a trabajar es un terror. El trabajo es en realidad el terror en sí mismo. Y en verano es un horror terrible. No sólo porque el verano es para las vacaciones, sino también porque los más de 25 grados habituales provocan que deseemos perder la compostura y pasarnos el día en chanclas y bikini. Pero el sudor de nuestra frente obliga y no queda más remedio que rendirse a los designios del despertador.

Con todo, existen muchos recursos que nos permiten ir harto monas y además que nos salen rentables, porque son polivalentes. Por ejemplo, una chaqueta de punto abierto. Vamos a ver cómo llevarla para saltar de la terraza a la oficina y que cobre vida nueva en cada uno de los ambientes:
  1. Para la terraza: lo más sencillo es combinarla con un vestido de algodón. Como la chaqueta es abierta y tiene bastante vuelo, elige un vestido sin vuelo. Combínalo con una sandalia plana anudada al tobillo y un bolso grande, de tejido. Para días más frescos, sustituye el vestido por un pitillo de color blanco + blusa denim con vuelo y un bolso de mano, midi.
  2. Para la oficina: ideal con el gran básico del mundo laboral en verano. La bermuda. Tanto con blusas de manga corta y sandalias de cuña con tira al tobillo, como con tacón y camiseta amplia de punto de seda. Ideal con bolso Hobo (que no es más que un bolso grande, de piel blanda). Otra buena idea de cómo llevar una chaqueta de este estilo a trabajar, nos la daba Baballa aquí.
Unos buenos básicos, bien elegidos, son capaces de sacarnos de más de un apuro. Y de lo mejor, de convertirse en el "vale para todo" de nuestros sueños.

Besísimos.

No se te ocurra: llevar un gran capazo de paja a trabajar o bajarte ese pedazo de bolso de piel a la playa.
Comprarte ocho millones de cutrebolsos de plastiquete fino. Para mayores de 25 años está ya casi prohibido llenar el armario de plastiquismos.
Abusar del vaquero. Vale que es un salvavidas y que es el gran recurso, pero no te centres únicamente en él. Hay mil opciones más: faldas, bermudas, pantalones de otro tejido, vestidos...
Havaianas. Para trabajar son un no se te ocurra en toda regla.
Renunciar a los tacones en verano. Los tacones son también para el verano. Hay vida más allá de las bailarinas, chanclas y demás.
Llevar sandalias joya para nada más que las fiestas nocturnas. Aunque he de reconocer que las sandalias joya no son mi devoción.
Los shorts para el trabajo. No confundas shorts con bermudas. Ni las minifaldas, ni los minivestidos... que luego nos quejamos de que no nos valoran el intelecto.

Lo encontrarás en: la chaqueta es de Zara. El vestido del centro, de Masscob. El conjunto de la derecha, de Dries van Noten.

lunes 6 de julio de 2009

¿Cómo me lo pongo?: Nueva vida

Parece que el tema sigue de bodas. No en vano estamos en temporada alta. La de hoy es una consulta de Lavinia, que envía este vestido que lució hace dos temporadas en una boda, y quiere darle nueva vida o al menos, seguir sacándole partido. Que todas sabemos y estamos de acuerdo en que lo que más rabia nos da en eso de las bodas es comprarnos algo condenado al más absoluto y cruel ostracismo del trastero. Así que vamos a imaginar un futuro más próspero para este vestidito de encaje sin mangas.

Lo esencial es convertirlo en una pieza especial. El vestido por sí mismo no puede brillar, necesita estar bien acompañado. Para ello, tenemos dos opciones: dejarlo como está o modificarlo levemente. Veamos, pues:
  1. Dejarlo como está: entonces el esfuerzo residirá en los complementos adecuados. Lo combinaremos con azul turquesa o con rosa en el calzado. El bolso será de mano, una cartera de mano de madera con cierre en oro viejo como la que propone Hazel. Buscaremos una pulsera muy ceñida a la muñeca (como un brazalete) también en oro viejo. Si no me gustan las pulseras, entonces atacaré por los pendientes.
  2. Modificarlo levemente: si quiero cambiarlo puedo empezar por cortarlo a la altura de la rodilla ya que es un largo que favorece considerablemente más que el largo a media pierna. También un bolso de mano y un zapato alto, en tonos turquesa o rosa. Eliminaré la tira de la cintura y la sustituiré por otra de raso de seda o shantung que bajo el pecho quede como una lazada cerrada, plana. En turquesa o rosa, según haya elegido los complementos.
Con dos arreglillos lo actualizaré y sobre todo le daré un aire más fresco y juvenil. Que con los años ganamos mucho más de lo que pensamos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: complementos en marrón. Más no, el vestido tiene suficiente. Pide un contrapunto en alguno de los tonos que hace el tejido. En todo caso, la cartera de mano en madera.
Complementos en encaje. Ya tiene suficiente el vestido, deja que sea protagonista así, no te lo cargues con más amiguitos.
Collares. Este escote y más con una cinturilla orlada los elimina por completo.
Un bolso de colgar. Es un vestido muy recto, si le meto un bolso de colgar le restaré movimiento.
Si quiero llevar zapatos de pulsera al tobillo, el vestido ha de ser más corto. De lo contrario, me acortará la pierna.
Descuidar el maquillaje y el peinado. Son fundamentales y capaces de realzar un estilismo o... cargárselo.

viernes 3 de julio de 2009

De ayer

Una boda es una lata. Sí, nos lo pasamos muy bien, es emocionante ver a gente que queremos o apreciamos en un día tan especial y volver a encontrarnos con personas que hacía tiempo que no veíamos. Muy interesante todo. Pero también están las partes negativas (sí, las económicas) pero además las estilísticas. Un aburrimiento decidir qué llevar. Pero si el asunto se complica y la boda exige un código de vestimenta inspirado en los años 40... Así se encuentra Anae. Con una boda de estas características este verano. Vamos a intentar encontrar un look adecuado estilo años 40 y de boda.

Tanto si nos invitan con esta premisa como si nos apetece simplemente inspirarnos en esta época, vamos a ver en primer lugar las pautas esenciales para conseguirlo:
  • Los años 40 se caracterizan por la sensualidad de la mujer. Tanto contenida como manifestada de manera abierta como hacían las pin-up. Con ello, el maquillaje y el peinado han de cuidarse en extremo para lograr el efecto deseado. El maquillaje dejará una tez muy limpia y luminosa, resaltando las pestañas, los pómulos sonrosados y labios en rojos o cerezas. El cabello por su parte irá o recogido en moños altos o en ondas. Diademas de lazo, grandes horquillas de bisutería y tocados son indispensables para cerrar con éxito.
  • En cuanto a la ropa, las prendas destacan por ser estructuradas, marcando la cintura. Bien largas o cortas serán sumamente femeninas. El calzado exige zapato de talonera abierta o peep toe con lazada y plataforma delantera. La opción que presenta Vistiendo a Candela de Chie Mihara es maravillosa. Además, disponen de venta on-line. Por si sucumbís al capricho.
Con esto, veamos opciones:
  1. La boda es de tarde: un vestido largo, de escote pico con los hombros poco marcados. Eso sí, cinturón a la cintura, y valga la redundancia. El zapato alto y una cartera de mano, con anillo en el índice. Cabello recogido en ondas.
  2. La boda es de mañana o no me apetece el largo: un vestido corto, de corte lady y cintura igualmente marcada. Bien con una diadema o un tocado con la melena suelta, bien con una horquilla de bisutería grande con el cabello recogido.
  3. Quiero ser el centro de todas las miradas: un vestido entallado, de falda tubo, con el escote barco, de hombros ligeramente cubiertos. En la parte frontal a la altura del escote la tela compondrá formas, pliegues, que enriquezcan la pieza. En tonos topo, piedra, verdes. Sin olvidar la melena de ondas marcadas y los labios en cereza. Y unos guantes mini de red. Si es de mañana, un casquete será la clave. Si es de noche, las maravillosas horquillas de fiesta de El Jardín de Lulaila.
Un estilo muy favorecedor del que ya han echado mano actrices como Scarlett Johansson en más de una ocasión. No está mal eso de sentirse diva por un día.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: confundir años 40 y pin-ups con un estilo más que poco púdico. Vamos, que no te pases de guarrilla y te plantes un mono de vichy hipershort con escote corazón. Es una boda.
Descontextualizarte y de repente plantarte unos pendientazos rollo flamenca. Que alguien me lo explique.
Desdeñar el vintage. Pasear por una buena tienda de segunda mano o un anticuario puede darte agradables sorpresas.
Unas romanas o unas gladiadoras. ¿De qué años 40 crees que están hablando?
Trencitas alrededor de la cabeza, flores en el pelo o cualquier reminiscencia 60. Que no, que es 40.
Túnicas. Esta década abogaba por una mujer exageradamente femenina. Siempre la cintura marcada.
Corsés. No. Repito: es una boda.

Lo encontrarás en: el primer vestido es de Hoss Intropia. El segundo, de Josep Font y también disponible en Vistiendo a Candela.

miércoles 1 de julio de 2009

Party night

Empieza el mes de julio. Seguramente, también días de vacaciones y si no, fiesta. Muchas fiesta. Fiesta en casa de amigos, fiesta de noche. Terrazas, discotecas al aire libre, cenas largas con copa... muchos momentos de risa y relajación. Que dejar el estrés aparcado por unas horas nunca viene mal. Así que veamos alguna idea para una noche de fiesta.

La idea perfecta es la que se pueda reutilizar. Es decir, un vestido que tanto podamos llevar en noches locas como en un día a día tranquilo, de paseo. Por ejemplo, un vestido corte túnica, de seda. Manga francesa, amplia. El punto lo pondrá un maxianillo y una cinta en el cabello según el estilo que nos apetezca:
  1. Aire hippy, entonces con unas sandalias planas, en corte T y la cinta alrededor de la frente. Estrecha y trenzada, con el cabello suelto.
  2. Aire romántico, con unas sandalias altas con cordones en el empeine. La cinta con una flor lateral o con una cascasa de flores a los lados.
  3. Aire francés, entonces con un peep toe y la cinta con una lazada.
Un vestido y mil opciones para jugar con el humor con el que nos levantemos.

Seguid tan guapas.

No se te ocurra: chanclas de playa. Eso de vengo de la playa y de repente tengo una copa en la mano y bailo en el pub con la bolsa y la toalla, pues no.
Un bolso grande de paja, por la noche. No es lo mismo una cartera de rafia (ideal) que un capazo de playa.
Piernas descuidadas. Son el punto fuerte. Por muy bronceadas que vayan si no están bien depiladas, bien exfoliadas y perfectamente hidrtadas, no habrá nada que hacer.
Collares. Si el vestido es estampado no le pegan los collares.
Un sombrero. Para la noche ni pensarlo. Los focos de los locales pueden deslumbrar... ¿pero tanto?

Lo encontrarás en: el vestido estampado de la izquierda es de Cortefiel. El de la derecha, de Diane von Furstenberg.

lunes 29 de junio de 2009

A medias

Cuando las cosas no son ni de una manera ni de otra, sino que son de un poquito de cada se vuelven realmente complicadas. Si lo primero es difícil, lo segundo es una odisea. Así se quedó Paloma cuando recibió una invitación en la que aparecían los términos "media etiqueta". Para situaciones en las que el código de vestimenta exija media etiqueta, va esta entrada de principio de semanita.

La definición de media etiqueta en realidad es adecuada para los hombres. En nuestro caso, es un término que no tiene apenas sentido. Se podría catalogar como una especie de arregladita pero sin pasarse, con algunos elementos de más día a día. Las opciones son muy variadas y van siempre de la mano del estilo de cada uno. Veamos ejemplos:
  1. No quiero riesgos: el estilo cóctel entonces es el adecuado. Es decir, cualquier vestido de largo a la rodilla, entallado, sin mangas, en colores sobrios y combinado con unas sandalias altas. Si el vestido es negro, arriesga con un calzado de colores, muy vistoso y original.
  2. No quiero riesgos pero paso de vestidos: pues entonces un pantalón ancho, masculino, con una blusa de manga corta, en seda, y una gran lazada al cuello. Una cartera de mano y el cabello recogido.
  3. Me aburre lo de siempre: juega. Si la media etiqueta es un concepto que parte de la mezcla de lo habitual con lo arreglado, pues métele un top de lentejuelas a un pantalón pitillo con sandalias altas. O una camisa blanca con una falda de punto de oro, larga, muy entallada.
  4. Quiero algo completamente diferente: entonces, elige un vestido largo, en tejido rico, festivo y combínalo con unas sandalias planas y un collar babero. Una cartera de mano maxi y el cabello recogido sin estridencias.
Si no queremos dar la nota por inseguridad o por ser éste nuestro primer evento de similares características, el truco estará en la mesura: con un vestido sencillo de complementos espectaculares (o en su defecto pantalón + top) siempre acertaremos.

No se te ocurra: mini. En ninguna de sus versiones, ni siquiera en un vestido muy mono y caro. Nunca lleves descubiertos más de tres dedos sobre las rodillas. Así que no me quiero imaginar esos short vaqueros de medio culetillo al aire.
Descartar la blazier. Si hace fresco es una opción excelente para abrigarse.
Los chales. Ayyyyyy... que el siguiente paso es hacer el Massiel en medio de los canapés.
Ponerte algo con lo que no te sientas identificada. De este modo, te sentirás ridícula y lo pasarás fatal. Siempre sé fiel a tu estilo.
Un bolso grande. ¿En qué piensas? ¿En mangar canapés? Sí, la cosa está muy mala, pero para tanto...
Moño maravilloso, de tres a diez pisos, con todos sus apliques brillantosos y demás. Te van a confundir con la ensaladera.
Ropa reaprovechada que se vea rozada o con bolitas, brillos y todo lo que manifieste a la legua que es viejita. El imperio Inditex es siempre una solución más que aceptable.

Lo encontrarás en: el primer conjunto es de Dries van Noten; el segundo, de By Malene Birger y el último de Carolina Herrera.

viernes 26 de junio de 2009

De entre las aguas

A finales de año (en noviembre y después en diciembre) llegarán dos nuevas incorporaciones a mi familia: dos sobrinos. De uno de ellos, que ya tiene incluso nombre, seré la orgullosa madrina. Perdonad que me limpie la babita. En este mismo momento de amor de tía se encuentra una visitante anónima de este blog, que la semana pasada dejaba un comentario pidiendo ayuda para el bautizo de su sobrino, que se celebraría casi de inmediato. No conozco ni su edad ni el lugar de celebración, así que centraremos esta entrada en propuestas varias para acudir de invitada a un bautizo.

Una celebración de este tipo es esencialmente familiar, con lo que elegir el vestuario con mesura será la clave. Las opciones son tan variadas como los estilos, entre ellas:
  1. La clásica: una falda lady, en color crudo; con una blusa de seda amplia o un twin set si el tiempo está más rebelde; y un salón de punta redonda, alto (como la maravilla en color maquillaje de Uterqüe). Una cartera de mano y si tengo el cabello largo, en una coleta alta.
  2. La sencilla: no porque vayamos a ir menos arregladas, sino porque es la más fácil de elegir, la más rápida pero no por ello menos eficiente. Se trata de un vestido. Si es en verano, un vestido sin mangas o de tirantes con una chaquetilla fina, entallado y de largo bajo la rodilla con unos zapatos muy altos y labios rojos. Un bonito peinado en ondas para enriquecer el estilismo.
  3. La cómoda: un pantalón ancho, de seda con una blusa halter con lazada al cuello y un brazalete.
  4. La diferente: un mono de raso de seda anudado al cuello, también corte halter, con unas sandalias de tiras anchas y plataforma delantera. El cabello suelto, ligeramente ondulado; y una gran anillo en el dedo índice.
Con la alegría que supone participar de estos momentos, resulta más que sencillo vestirse: nuestra cara estará radiante, y ése es el mejor complemento.

No se te ocurra: unos pantalones harem. Que sí, que ya hemos visto que son muy ponibles, pero no confundamos momentos.
Acudir en shorts o minifaldas. Pero pero pero ¿qué tipo de broma es ésa?
Extraarreglarse como si estuvieras en una fiesta de Gunilla von Bismarck en la época dorada de Marbella. Nada de lúrex, lentejuelas brilladoras, charoles en movimiento, gasas excesivas y metalizados varios.
Maquillaje brillante o moreno extremo. No te pongas como una mujertizón porque está absolutamente demodé. Las pieles tienden a ser cada vez más claras.
Acudir hiperinformal. A no ser que el bautizo sea muy extrafamiliar, en petit comité o algo muy de puertas para adentro, es una ocasión para celebrar que hay que acompañar con la vestimenta. Ni por exceso ni por defecto.
Ir en vaqueros. Que sí, que son muy cómodos. Pero no valen para todo. A ver si te vas a creer que son el Cillit Bang.
Una blazier. No es el momento. Son ideales de look diario, para sofisticar un estilismo, para el trabajo, para la noche... pero no les metas también los eventos formalitos.

Lo encontrarás en: el conjunto de la izquierda es de Pink Soda. El vestido de la derecha, de Trucco.